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| Tocando atabales y añafiles. Cantigas de Santa María, s. XIII Madrid, Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial (RBME) Ms. T-I-1. Cantiga CLXV, f. 222 r. |
La Reconquista ha sido un tema ampliamente estudiado a partir de fuentes cristianas, pero no es tan conocida la ideología que se desarrolló en el lado musulmán de la Península; por ello, este artículo tratará sobre la perspectiva menos conocida, es decir, la visión reconquistadora expresada en fuentes árabes.
Por otra parte, si bien es cierto que la palabra
“reconquista” no existía en la época medieval, sí apelaron ambos bandos a la restitución del territorio. Ahora bien,
¿desarrollaron los musulmanes un discurso similar
al de los cristianos? ¿Cuándo empezó
el proceso reconquistador por su parte? ¿Cómo se reflejó en los textos el deseo
de recuperar al-Ándalus? ¿Cuál fue
su estrategia?
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La Hispania visigoda hasta el año 711 Imagen de Tyk, bajo licencia: CC BY-SA 3.0 Fuente: Wikimedia Commons |
CONTEXTO INICIAL
El dominio musulmán de la península ibérica se sitúa
en el contexto de la expansión islámica
a lo largo del Mediterráneo. Es decir, Hispania supuso el extremo más occidental de sus conquistas y su avance
sólo fue frenado por los francos de Carlos Martel en la batalla de Poitiers en
el año 732.
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| Batalla de Guadalete (711) Las glorias nacionales, 1853 Fuente: Internet Archive |
Una de las características de los andalusíes es que sus tierras son la última de las conquistas islámicas, y fue donde más lejos llegaron las hazañas árabes. No tienen detrás de ellos ni delante más que el Océano, los cristianos y los godos.²
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Marcas Superior, Media e Inferior y su división en Coras Atribución: DaniCBP, bajo licencia CC BY 4.0 Fuente: Wikimedia Commons |
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Ejército de Almanzor contra ejército cristiano Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial (RBME) Ms. T-I-1. Cantiga CLXXXI, f. 240 r. |
EL AVANCE CRISTIANO VISTO POR LOS MUSULMANES
Desde su época, los cristianos de al-Ándalus iniciaron la resistencia frente a los musulmanes en las tierras que habían podido preservar en sus manos […] Se dice que no había quedado sin conquistar en el territorio de Yillīqiya aldea ni población […] salvo la peña en la que se había refugiado ese bárbaro. Sus compañeros fueron muriendo de hambre hasta que no quedaron más de treinta hombres y unas diez mujeres, que sólo tenían para alimentarse la miel de abejas de unas colmenas que tenían en las grietas de la peña. Se mantuvieron inexpugnables en ese lugar abrupto hasta que los musulmanes, no sabiendo qué hacer, los despreciaron diciendo: “Treinta bárbaros, ¿qué pueden hacernos?” Nadie ignora la importancia que, después de aquello, llegaron a alcanzar por su poder, su número y sus conquistas. Después de él reinó Alfonso, antepasado de los grandes y célebres reyes de ese nombre.³
Al igual que al-Razi, escritores posteriores manifestaron lo que supuso el hecho de no haber eliminado aquel núcleo de resistencia capitaneado por Pelayo como, por ejemplo, el historiador Ibn Sa’id al Magribi (1213–1286):
[…] y solamente pedimos nuestro país que nos lo arrebatasteis antiguamente, al principio de vuestro poder, y lo habitasteis el tiempo que os fue provisto; ahora os hemos vencido por vuestra maldad. ¡Emigrad, pues, a vuestra orilla [al otro lado del Estrecho] y dejadnos nuestro país! ⁵
No importaba. Aunque los musulmanes hubieran
reconocido el pasado cristiano de la Península, enarbolaron la memoria de su
conquista y ellos eran sus legítimos soberanos. La respuesta al avance
cristiano estaba servida, pero el siguiente poder conquistador ya no vendría de
Oriente Medio, sino del norte de África.
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| Al-Mamún, rey de la taifa de Toledo (1043-1075), ante Fernando I de León y Castilla Historia de la Villa y Corte de Madrid, 1860 Fuente: Internet Archive |
Poco antes de la fragmentación del califato de Córdoba
en taifas, los textos comenzaron a revelar la preocupación por el avance
cristiano y a denunciar la división
de al-Ándalus. Para ello, se apoyaron en pasajes coránicos y hadices que
alentaban a la lucha y enaltecían la figura del soldado de frontera. De hecho, era la división y la inestabilidad política lo que permitía al infiel amenazar las
fronteras, por lo que el discurso de defensa
del territorio se intensificó a partir de la segunda mitad del siglo XI.
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Al-Mutasim (Almotacín), rey de la taifa de Almería 1051-1091 Historia de España ilustrada, s. XIX |
No obstante, ante el incesante retroceso territorial, también utilizaron como estrategia discursiva la rememoración de la conquista. Cronistas y poetas crearon la idealización de al-Ándalus bajo la imagen de un paraíso perdido y el recuerdo de un pasado glorioso.
Mi único propósito, al apoderarme de esta península, era sacarla de manos de los cristianos, por ver cómo se habían apoderado de su mayor parte y por el descuido de sus reyes, por su abandono de la guerra, por delegar el gobierno, por su indolencia y por su afición al bienestar, pues la única preocupación de cada uno era el vino que bebían, las cantoras a quienes oían y las diversiones en que pasaban los días.⁶
[…] ¡Cuántas brillantes lorigas quedaron tendidas por tierra, y cuántos caballos abandonados en el campo! Cualquier jinete de los nuestros se hizo con cinco o más caballos; de mulas y asnos, muchas más; no hablaremos de ropas y telas, y en cuanto a estrados aforrados de seda o de otros tejidos preciosos y de pieles fueron también incontables. No se cansaban nuestras gentes de trasladar cosas, ni se hastiaban de resolver tesoros.⁷
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Batalla en San Esteban de Gormaz (Soria), s. X Cantigas
de Santa María, s. XIII Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial Ms. T-I-1. Cantiga LXIII, f. 92 r. |
En 1064 la
toma de Barbastro por los cristianos
supuso un duro golpe para el mundo andalusí. El emir de la taifa de Lérida,
al-Muzaffar, pidió ayuda al resto de taifas y en abril de 1065 se proclamó la guerra
santa en todo al-Ándalus a través de las cartas de eruditos como Ibn al
Gassal o Ibn al-Barr, quienes
señalaban la importancia de la unidad de los musulmanes para la defensa del
territorio y la lucha contra el infiel; de lo contrario, todo el mundo andalusí
peligraría. Finalmente, Barbastro fue rescatada ese mismo mes con la ayuda de
algunos reyes taifales.
Más tarde, en 1085,
la caída de Toledo en manos
cristianas llevó a los gobernantes de Sevilla, Granada y Badajoz a unirse en
una petición de auxilio urgente a Yusuf
ibn Tashufin (r. 1061-1106). El líder
almorávide envió tropas en 1086 a la
Península y derrotaron a los cristianos en la batalla de Sagrajas (Zallaqa).
[…] Pido socorro a Dios y a vos; imploro de vuestra santidad, el que paséis a hacer la guerra santa a este enemigo infiel y vivifiquéis la ley del islam y defendáis la religión de Muhammad […] a este enemigo lo incitó a conquistar el país la división, la separación y la discordia.⁸
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| Defensa de Mallorca frente al asedio de Jaume I Imagen de Macesito. Fuente: Wikimedia Commons |
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| Los benimerines capturan al arzobispo Sancho de Toledo en la batalla de Martos (1275) Imagen retocada. Fuente: Wikimedia Commons |
En realidad, la narrativa sobre la defensa del territorio fue el elemento legitimador de la soberanía de las dinastías magrebíes en la Península: almorávides y almohades habían acudido a proteger al-Ándalus y a restaurar el islam en él.
¡Preguntad a Valencia lo que le sucedió a Murcia!
¿Dónde están Játiva y Jaén?
¿Dónde está Córdoba, sede de las ciencias,
de la que el mundo se enorgullecía?
¿Dónde está Sevilla y los placeres que contenía
su dulce río, desbordante y caudaloso?
Eran capitales columnas del país.
¿Qué puede quedar si faltan las columnas?
Llora la noble Ortodoxia de dolor
como llora el amante a su amor,
por las casas del Islam ahora vacías
y convertidas en viviendas de paganos;
las mezquitas se han convertido en iglesias
y no hay en ellas sino campanas y cruces;
hasta los mihrabs lloran, y son de piedra,
hasta los mimbares lloran, y son de madera.⁹
² Lapiedra, E., 2018, p. 296.
³ ibidem, p. 299.
⁴ Porrinas, D., (ed.), 2024, p. 31.
⁵ ibidem, p. 41-42.
⁶ ibidem, p. 37.
⁷ Albarrán, J., 2022, p. 20.
⁸ Porrinas, D., (ed.), p. 37.
⁹ Rubiera, Mª J., p. 126.
ALBARRÁN, Javier. “El Islam triunfante: cartas de victoria e ideología de yihad en el Occidente islámico medieval”. Studia Historica. Historia Medieval, 40, 1, 2022, pp. 7-33. Disponible en: https://doi.org/10.14201/shhme2022401733
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